turistas

 Pensaba en esto mientras escuchaba Turista de Don Benito Martínez (Bad Bunny), hay personas a las que hubiera querido amar bonito. Solo, tal vez, nunca estuvieron listas para amarme de vuelta, y lo entiendo. Después de mucho lo entiendo, yo tenía una herida gigantesca que me abrió mi ex desde los 15 años y que he tenido que ir curando en 3, si lo piensas es un riesgo enorme para cualquiera. Aunque yo nunca pedí que me sanaran, solo que se quedaran, que alguien pudiera acompañarme y demostrarme que amar no duele, que alguien podía amarme con todo y esa herida enorme. 

Y entonces se me clavaron en el corazón varios turistas a lo largo de este tiempo. 

A los 19 un actor que simplemente me mostró compasión por ese dolor.

A los 20 un amigo, al que su amor le duró un mes. 

Luego a los 22 un adjunto de alguna clase de la universidad, el único que de frente me dijo que le gustaba todo pero que ya estaba con alguien más. Y entonces, a los meses, me di cuenta que sentía muchas cosas por ese amigo que se convirtió en mi guitarrista y con quien creí que estaba construyendo un amor bonito. Hasta que un día de la nada solo dijo que ya no quería estar conmigo, y aunque me dolió mucho, lo dejé ir. 

Más tarde, a los 24, otro actor, él solo me regaló una tarde fugaz para olvidarme un rato de mi realidad y de lo mucho que la herida estaba creciendo en aquel momento. Todavía sonrío cuando cruza mi mente. 

En los 26, cuando decidí soltar y comenzar a sanar esa herida de una vez por todas (después de once años); estuvieron tres turistas paseándose por aquí, el primero, el crush que me movía el piso cada vez que reaccionaba a mis historias, con el que acepté una vinculación sexual para ver si podía convertirse en otra cosa, pero él ya estaba enamorado de alguien más y eso me partió la vida un rato. Luego alguien que me gustaba mucho, con quien había una conexión bastante linda, me hizo sentir con solo una conversación diaria, lamentablemente, también estaba enamorado de alguien más. Y el último, el que me hizo saber que si me podía volver a enamorar, no estaba listo para nada, por lo menos no conmigo.  

Por un tiempo creí que sanar mi herida, aprender, hacerme cargo y ser consciente no iba a ser suficiente. Parecía que no merecía ese amor mientras sanaba, mientras me hacía cargo de mí ¿Cuánto daño nos ha hecho creernos ese cuento? Y entonces nos cerramos a experimentar el amor hasta "sanar" porque seguimos pensando que el otro tiene que hacerse cargo de nosotros y nosotros del otro, vemos al otro como una propiedad y no como un compañero, un acompañante. Y eso hace toda la diferencia. 

Ahora que encontré ese acompañante, alguien tan consciente de sus heridas como yo de las mías, sé que los turistas aparecieron para saberme y reconocerme dueña de mi y de esa herida. Turistas que, (ahora en la distancia, sé) a cambio, me dejaron un apapacho, una risa, una tarde y un año nuevo que marcaron partes importantes del proceso, y aunque me dolió algunas veces, me reconocí frente a ellos como la persona que puede querer sin condición, y aunque me avergonzaba aceptar que así siento y así quiero, fuerte e "intenso", ahora sé que es de las cosas que más amo de mí. 


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