Entradas

No fui invisible, solo fui vulnerable en un lugar que no me permitió ser

Imagen
  Me parece que hace un año me sentía más triste que en todos los demás años. Un par de personas de las que hablé al inicio de mi temporada por blogger, prefirieron decirme adjetivos en lugar de hablar y vaya, no fue nada nuevo para mí. Llevaban meses ausentes de mi vida y solo escribían en el grupo de WhatsApp para cosas de ellas o tal vez por mero compromiso. Repetidas veces pregunté si pasaba algo y no había respuesta. Por meses me sentí con las mismas dudas que mi ex había provocado por años: ¿Hice algo mal? No creo, acordamos que si algo pasaba lo hablaríamos. ¿Dije algo que molestó? Pero el acuerdo debe significar algo ¿no? Tal vez debería contarles menos, tal vez son cosas que no tienen caso.   Dejé de escribir, solo respondía cuando había algo que escuchar sobre ellas o ellas proponían algún plan. Y volvió esa idea de la insuficiencia, por meses. A la par me sucedían cosas increíbles, tan solo haber trabajado en un proyecto bastante visto de la TV mexicana, el que mi e...

EL FAVOR

  -¡Claro! pero si es familia ¿Cómo le vas a cobrar completo? -Bueno, eso vale mi trabajo. -Sí, pero no pasa nada si no le cobras completo... Bueno, tal vez no llego a fin de mes ¿Qué importa verdad? Y a veces a una le puede por la urgencia de dinero, aunque es muy consciente que su trabajo no vale lo que EL FAVOR requiere.  Lo más absurdo es que, además del favor, no te permiten trabajar y aún así les armas una estrategia como puedes, les explicas formatos y requerimientos para que la estrategia funcione e igual se la pasan por el culo. Y si no hay resultados ¿Quién es la culpable? una.  -Pero ¿Esto que tiene que ver con el amor? porque este blog es sobre eso ¿no? Bueno, esos favores una los hace por eso, por amor. Para que al final comiencen a señalarte cosas DE TU VIDA PERSONAL que no le correspondían A NADIE, decidas no continuar con EL FAVOR  porque no vas tolerar que estén opinando de tu vida, aunque sean familia, y mucho menos que esa intromisión justifique ma...

Me duele

Me duele que te tengas que ir. Odio quedarme aquí, en una vida de la que he querido huir. Que no me deja seguir.  Que me confunde y me rompe. Y que ahora te quebró a ti. No era mi intención, quise hacerlo bien. Como se suponía.  Pero debí hacerlo como quería. Y aquí estarías.  Me duele que no estés aquí. Me duele no escucharte reír.  Me duele no estar peleando con tus manías. Me duele   que mi pasado te aleje de aquí. Te aleje de mí.  Ya no quiero más. Dejarlo pasar. No voy a huir, esta vez no voy a huir. Lo voy a soltar, los voy a soltar. Para volver a encontrarme y pronto hallarme en tu lugar. No lo hago por ti. Lo hago por mí.  Porque es suficiente saber que cada día que ha pasado ellos avanzan y yo pierdo más pedazos. Me salió muy caro el "favor", ya no tengo temor. La culpa se esfumó. Me duele no tenerte aquí.  Me duele haber tardado tanto en saber que podía. Me duele pensar que te irás, aunque aquí estás. Me duele que no estemos aquí. A...

lo que soy...

  Lo que soy ahora, es un collage repleto de pedazos de vidas que viví y una tragedia que me rompió. No lleno un estándar, tampoco quiero hacerlo. Ya no quiero tocar puertas en las que lo que soy no es suficiente. Quiero crear puertas en las que puedo ser. Tal vez eso es egoísta pero ya no me importa. A veces dolerá, será difícil. Pero nada ha sido más difícil que matarme por un montón de cosas que jamás voy a ser. Lo que soy hoy muta con cada duelo tardío. Con cada vez que juro ya no sentir nada y en un silencio se vuelve todo. Soy lo que tiene sentido y antes no lo tuvo. También lo que lo tuvo y ahora ya no. Convertí en verdad etiquetas que me pegaron en la frente con afán de hacerme sentir externa, extraña, diferente. El drama se volvió mi piel. No me interesa si es demasiado. No me interesa si te incomoda. Lo que soy tiene fragmentos de para siempres que se convirtieron en años. Para siempres que amé con todo el coraje que una puede. Para siempres que a veces me hacen dudar si ...

quiero ser loca

   a VECES NO SÉ QUE SIENTO. a VECES NO SÉ NADA. A veces soy demasiado. A  veces todo es demasiado. A veces duele demasiado. Demasiado,  demasiado,  demasiado. nada. TODO. y ME HARTO, mando todo al carajo y siento culpa porque uno no debería ir por la vida mandando todo al carajo, porque ser una persona cuerda implica a veces cuidar lo que dices y yo a veces acumulo y no quiero cuidar lo que digo. Y por más que trabajo y entiendo y me calmo y respiro ¿Quién me entiende a mi?  ¿Quién respira por mi? ¿Quién se calma por mi? ¿Quién me sostiene a mi? Yo, y cuando solo me sostengo a mi siento paz. Pero afuera soy egoísta y loca por sostenerme a mi y no a todo lo demás y estoy cansada. Y quiero ser loca.  A veces (siempre) quiero ser loca.

Los duelos del feminismo

​    Cuando una entra al cuestionamiento, el primer duelo doloroso que enfrenta es descubrir que muchas violencias le fueron normalizadas por el sistema y por la sociedad: la familia, para empezar, y luego los círculos cercanos de amistades o la escuela. De todo, lo más doloroso son aquellas cosas que te incomodaron y que te generaban preguntas, pero por las que tu familia o la sociedad te culparon; entonces decidiste aceptarlas e ignorarlas por un tiempo. Cosas como que, a los ocho años, un familiar te tocara de formas que no querías, o que “al amor de tu vida” se le hiciera fácil acercarse a ti cuando tú tenías 15 y él 20, todo en nombre del amor, de “un gran amor”. Luego vienen los duelos por las heridas que también hemos causado, con y sin conciencia. La forma tan violenta y descarada en la que nos enseñaron a competir con otras y a señalarlas o etiquetarlas. La forma tan cruel de vincularnos entre mujeres, en la que no hay cabida para ser humanas, en la que la desho...

No salir huyendo a pesar de las heridas

Pensaba que quedarse, a pesar de ciertas heridas, por las cosas que valen la pena, es parte del amor. Pero el trauma que nos deja el amor romántico hace que, después de varios vínculos fallidos, una deje de creer que vale la pena quedarse. Que vale la pena hablar, escuchar, cuestionar y reevaluar un conflicto. Vaya, es parte del postrauma: ese impulso automático de huir antes de sentir. Después de tanto dolor, lo primero que dan ganas es de salir corriendo. No escuchar. No vivir la incomodidad un rato, por miedo a volver a atravesar el dolor y la incertidumbre. Huir se vuelve una forma de protección, aunque a veces también sea una forma de abandono. Desde que empecé a salir con mi esposo, pasaba cualquier cosa y yo solo quería huir. Era instintivo. Y en cada pasito que dábamos iba reconociendo una serie de inseguridades y postrauma que no había identificado con consciencia. Creo que ahí empezó la parte más dura del proceso de sanar: cuestionar y reconocer qué tan asustada estaba de vol...