no supongas, sigue
Los cambios me asustan, creo que es un estrés postraumático que me quedó de todo lo que viví con mi ex. Antes adoraba los cambios, cada cambio implicaba un nuevo inicio y me encantaba organizar, planear cada paso que seguía... no sé no me parecía tan terrible. No era terrible pensar que las cosas podían salir diferentes, al contrario, era una oportunidad para resolver y aprender. Para empezar de nuevo.
Hoy vivo con miedo por la incertidumbre, por el dolor, por la frustración e impaciencia que han sido los últimos años. Imagino todo el tiempo escenarios falsos sobre no ser suficiente o que alguien se dará cuenta de que no sirvo para nada de lo que me he preparado. Para nada de lo que estoy creando. Imagino que personas que alguna vez dijeron eso sobre mi sin siquiera ver mi trabajo me dicen repetidamente "te dije que no servías, y no necesité ver tu trabajo para saberlo". Entonces me detengo y me quedo ahí por horas, por días y a veces por semanas, paralizada.
¡Qué jodida es esa necesidad de ser vista por gente que ni siquiera se ve a si misma! Porque, no crean que son personas que han hecho algo extraordinario, no, son personas que en años han estado estáticas y yo... yo les creí y me quedé estática por un rato. Y algunos esbozos de trabajo me demuestran que no soy igual, pero no me permito avanzar del todo ¿Y qué si tienen razón?
En este proceso de amor propio, estoy en un momento en el que recapitulo todas las veces que alguien me dijo un no y yo lo convertí en un sí, y en todas las veces que alguien me dijo un sí y yo lo convertí en un todo y en un ancla para seguir adelante. Porque sí, alguna vez tuve la fortuna de escuchar un "No le hagas caso, te lo digo yo, lo que leo es bueno, solo hace falta trabajarlo..." de mi entonces ídolo de la dramaturgia, no sé si por suerte o por lástima pero lo dijo y eso me llevó a valerme por mí. Esos pequeños fragmentos me llenan las heridas llenas de miedos y paralizaciones, porque me reconozco como lo que hice, con una corta edad y pocas herramientas. Ahora que voy reconociéndome y se va integrando esta sanación y liberación de mi misma y de esas heridas, sé que la pausa no es mi estado natural, pero sirvió para liberarme de lo que creía que era la vida y yo misma.
Y ahora reconozco este miedo, lo abrazo pero me tomo fuerte, muy fuerte para dejar de suponer y solo seguir, me abrazo como soy, con las herramientas que tengo hoy y me lanzo al vacío para explotar cada fragmento de mi vida y este nuevo que se viene con el hecho de volver a compartir mi vida con alguien, pero esta vez no a medias, no ha disposición del otro sino como compañeros. Amo que pueda seguirme reconstruyendo mientras alguien me toma la mano y me deja ser.
Así que trabajo en no suponer más, porque tengan razón o no, ya no quiero estar estática, no merezco seguir estática.
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