Suelta
Todo se acomoda pero nunca confío.
No confío porque crecí desconfiando de mi, en un bucle de gaslight que, aún en terapia, cuesta desenredar, desaprender y volver a creer en la verdad de una, y sobre todo crear una verdad.
¿Cómo creas una verdad después de tantos años, si la mente recurre un millón de veces a la verdad que nos contaron para saberse en la realidad?
¿Cómo reinicias tu mente más allá de la terapia? ¿Solo con constancia?
Tal vez, no lo sé.
Desaprender.
Soltar.
Soltar…
Eso me cuesta y no sé porqué.
La idea de pertenencia me la cuestionaron desde muy chica aún cuando yo no entendía nada a profundidad y eso me jodió. Parecía que yo debía pertenecer y que personas y cosas también me pertenecían.
Pero la vida no trata de eso, la vida no trata de nada de lo que un día creí.
Y hoy me encuentro en una confusión constante.
Eso es en lo único que soy constante.
La maldita confusión, la duda.
En todo aquello que me mantiene con miedo. Y eso es terrible y frustrante.
Porque me cuesta soltar… hasta lo más mínimo.
El mínimo coraje.
El mínimo enojo… Hasta el más mínimo dolor.
No sé porque, solo me cuesta soltar.
Pensaba que, tal vez mi mente solo encuentra la realidad en eso que no suelto y por eso me mantiene ahí. Ya no quiero.
Ya no quiero que sea mi única verdad ni en lo único que mi mente puede encontrar la realidad.
Solo quiero soltar.
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