Decisiones difíciles

 El sentido cruel y revictimizante que le hemos encontrado a la frase "hacernos responsables de nuestras decisiones". Sobre todo en contextos de violencia. La gente replica y replica este discurso cuando alguien habla de alguna experiencia traumática, solemos escupir cosas como:

"Pues tú lo elegiste"

"¿Qué hiciste tú para que reaccionara así?"

"¿Para que te pones eso?"

"¿Tú para qué le haces caso?"

Sin tener idea de lo que nos llevó a todo aquello. Nos olvidamos que a veces las circunstancias y nuestros entornos nos llevan a esas decisiones, y claro está que una decide y tiene que hacerse responsable de las mismas, pero en muchos casos uno no tiene la culpa, uno es victima. Me cansa mucho escuchar que reconocer que uno es victima sea sinónimo de ser "tonto", "débil" o "culpable" de todo lo que le sucedió, cuando reconocerlo jamás es tarea fácil. 

Me ha costado un par de años entender que muchas de las circunstancias que me llevaron a mi hoy, no fueron mi culpa, aunque en muchas ocasiones se me hizo creer que sí.  Tenemos tan normalizada la violencia que le quitamos el peso a los agresores para ponerle a la victima la responsabilidad de acciones que ni siquiera fueron suyas. 

Todo esto para comenzar. 

Es la primera vez en cuatro años que tomo una decisión desde mí.  

No tuve que huir porque quisieron hacerme daño. 

No tuve que mudarme porque mi pareja quería estar pegado a su familia. 

No tuve que mudarme porque hostigaban a mi casero, porque hice una denuncia y había un proceso legal. 

Me acabo de mudar porque necesito una pausa. Porque mi cabeza aún no puede con el trauma y sola no puedo en este momento. 

Me acabo de mudar porque hay días en los que la tristeza me consume y es más fácil quedarme dormida para ignorar el dolor. 

Me acabo de mudar porque aunque solté desde el amor, a mí no me soltaron de esa manera, y me duele. Tengo el coraje atorado porque traté de tomar las cosas con mucho amor, aunque a veces el enojo y rabia me inundan, mismos sentires que no he podido liberar porque se me ha dicho constantemente que ya tengo que soltar, que "me hace más daño". Revictimizándome una vez más por mi sentir hacía situaciones que no provoqué. 

Y aunque me duele perder mi independencia de nuevo, me duele más verme sin salida por circunstancias que no fueron mi culpa. 

Como persona responsable de mí, de mi salud mental, decido soltar un ratito para vomitar lo que queda de esta rabia, de este enojo, sabiendo que eso no fue mi culpa, que hacerlo no me hace una mala persona y que liberarlo ES HACERME RESPONDABLE DE MÍ. 

Resolverme, ir a terapia y trabajar esos traumas, con las herramientas que tengo a mi alcance y la espiritualidad que yo decida, también ES HACERME RESPONSABLE DE MÍ. 

Al hacer el trabajo personal sobre mi trauma, sobre mis heridas estoy haciéndome cargo de lo que me corresponde. De avanzar, eso si es mi responsabilidad. Y como todo proceso, a veces voy a recaer, a veces la terapia y el trabajo no será suficiente. Y también está bien. 

Tengo que dejar de pensar que le debo una versión completamente sana o coherente a todas las personas.  Que tengo que poder todo el tiempo. Tengo que dejar de pensar que estar en el exterior es lo más importante, que olvidarme de lo que siento, de lo que necesito por los quereres, sentires y necesidades de los demás, es correcto. 

Hacerte responsable de ti es recordar que sí, eres una victima, fuiste una victima. Y tal vez por eso tengas que tomar decisiones que no te gustan, que son difíciles, pero es importante que recuerdes que esas decisiones tienen que venir desde ti, no desde lo que alguien más piense que es lo mejor. Porque solo tú sabes cuanto dolió, cuál es tu realidad, lo que necesitas y todo lo que te ha costado este proceso.   

Me gustaría que recordemos que cada une tiene una realidad distinta y que nadie tiene que cumplir nuestras expectativas, mucho menos nuestros amigues y familiares que han sido victimas dentro de alguna situación de violencia. 




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