La vida tiene que ser mejor que esto
El hubiera no existe.
Sí, no existe. Pero nuestra mente fantasea constantemente con eso.
Porque nos enseñaron a no estar conformes con nuestras decisiones.
Ha sentir una insuficiencia constante.
Ha sentir que luchar con todas tus fuerzas, no es suficiente.
Ha consecuencia a dudar de cada paso que das.
Y sanar cada una de esas cosas se vuelve un lío.
Porque entonces, pasas toda la vida buscando personas que te replican esa insuficiencia.
No sé, a veces identificas el trauma y entonces trabajas mucho para que deje de existir, pero entonces alguien vuelve a decirte que no es suficiente, que tienes que hacer más. Pero no tiene idea de lo mucho que te loopeas todos los días y luchas con tu cabeza por al menos ser funcional, día a día.
Vaya, a la gente le encanta decir cosas desde su realidad y pensar que todos funcionamos de la misa manera. Y que si no es así estamos mal... vaya, sí, estoy mal. Pero estar mal no es excusa para quedarte en cama a llorar todo el día porque tu vida no es lo que se supondría que debía ser. Porque es fácil hablar desde nuestros zapatos sobre una vida que no hemos vivido, claramente porque no lo hemos vivido.
Claro, hay peores vidas que la mía pero yo apenas puedo con eso. Apenas puedo con que perdí todo.
Y apenas hoy, después de siete años puedo aceptar que no quería ese plan. Que no quería muchas decisiones que tomé. Que quiero regresar el tiempo y aferrarme tanto a mí, a mis ideas, a quién fuí porque, cuando lo hice, la vida pesaba, sí, la vida pesó pero era mía, solo mía.
Apenas estoy aceptando la responsabilidad de esas decisiones que fueron mías pero no para mí. Y puedo levantarme y decir ¿Ok? lo hice, ya no existe más, me duele tanto, tantísimo porque perdí todo. Que putada es aceptar que perdiste todo y que no puedes volver.
Que "el hubiera" no existe.
Pero ya, te sanas con las mil ochocientas herramientas que están a tu alcance, incluida la terapia y tus dos diagnósticos ( a los que probablemente se añada un tercero), con las voces de la insuficiencia que aún son fuertes y te recuerdan que hay la INMENSA probabilidad de que nunca lo logres porque no lo mereces porque nunca lo haz hecho bien.
Y sigues. Aceptando que esto es, no hay marcha atrás. Dándole peso a las personas, los lugares y los momentos donde nadie te recuerda que no es suficiente. Donde por unos instantes encuentras un poco de la esperanza en que todo va a estar bien.
Que tal vez, a pesar de todo, la vida tiene que ser mejor que esto.
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