Tu cuerpo te dice que no lo olvidas

 El título se lo debemos a una de mis series favoritas de la juventud, Gossip Girl. Hay un episodio en el que Serena le dice a Chuck que su cuerpo le dice que no olvida a Blair. Y fue algo que me pasó.


Tenemos a nuestro personaje, el escritor, que tomó su distancia y que no quiso mi amistad cuando le dije que yo no quería seguir en una vinculación en la que mis necesidades no fueran vistas. 


Pero antes, les tengo que contar que con el crush todo se quedó en la amistad previa antes de “la situation”. El crush me hizo sentir la necesidad de cuestionar si yo realmente quería seguir practicando la no monogamia. Lo que sentí (siento, porque es muy pronto para decir que ya no lo siento) generó la fantasía de practicar una monogamia en la que ambos pudiéramos ser, y digo fantasía porque solo fui yo la que tuvo estos sentires, la que pensó en un “noviazgo” que en años jamás me había apetecido tener.  Hay días en los que me siento en la orilla de la cama y vienen recuerdos de fin de año, su tacto, la conversación, la pipa que no recordé cómo usar aunque es mía, Pizarnik y Cultura Profética (de quienes irremediablemente me hice fan). 


Pienso en todo eso y me azota la pregunta:


 ¿Pero qué estuvo mal? 


Trato de ya no quedarme en ella porque sé que no habrá réplica. Algo no funcionó y ya, eso es todo. 

Lo que fue y lo que no se quedará en el recuerdo y en esas canciones que escribí para él. 

Ahora, aún con el sentir, considero que le tengo el cariño para no querer que la amistad previa se vaya a la mierda por un montón de sentires y situaciones inesperadas. En este blog ha quedado claro que la amistad me importa muchísimo más que cualquier otra cosa. Y ver que, aunque costó, la dinámica vuelve poco a poco a ser lo que era, me aliviana el corazón. 


Pero volvamos al principio. El escritor me volvió a buscar. Y viendo que la amistad con el crush va volviendo a la “normalidad”, decidí que era momento de seguir mi vida y tal vez tener un poco de sexo sin compromiso… vaya error. Entre el jugueteo previo y la situation, hubo un momento en el que me golpeé la cabeza con la pared. No tengo cabecera, así que sería un accidente básico y constante con quien fuera pero con el escritor nunca había pasado… con el crush pasó en varias ocasiones, la última vez, en año nuevo, nos reímos y él cuidó que no volviera a pasar.  


Después de pegarme, reír y que el escritor me preguntara si estaba bien, seguimos, pero el crush invadió mi pensamiento y mi cuerpo simplemente se puso rígido, decidí seguir porque pensé que tal vez podía borrarlo después de un rato. Cambiamos de posición y justo cuando quedé sobre el escritor, a mi mente vino algo que dijo el crush en la misma posición, y allí supe que no podía hacerlo. 

Me disculpé, le conté al escritor y solo me dijo “estás enamorada”. En cuanto salió del departamento me solté a llorar porque en 27 años jamás me había pasado algo como eso, ni siquiera por el que se suponía que era “el amor de mi vida”.


¿Cuándo se me enterró tanto en el corazón que mi cuerpo no puede borrarlo tampoco? 

¿Cómo sucedió?


Un amigo me dijo esto al siguiente día:


“Gente con la que pasas años y apenas y sientes el saludo.

Y gente que en media semana te hace pensar que una familia panista tradicional es buena idea.”


Cuando besé al crush en aquella fiesta jamás imaginé que sentiría tanto como siento hoy. Jamás pensé que mi cuerpo recordaría tan claramente su tacto y que tendría tan presente la sensación de estar con él, como mi corazón. A veces me siento absurda por sentir esto y en días como hoy me siento afortunada, por haberle tenido en ese momento efímero en que duró, porque pensé que sentir todo esto no volvería a pasar en mucho tiempo y aquí estoy. 


Como sea, hoy sé que esta vez no puedo hacerme la loca e intentar borrar el sentir con sexo casual porque mi cuerpo también quiere sanar el tacto que el crush dejó en nosotros





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