Los casi nada

 

Después de hacer un drama por café (y estar menstruando) me senté en la cama a pensar ¿Por qué no soy compatible con personas con las que parece que si? ¿Fue mi cabeza? ¿Soy yo?

Claro, meterme a una vinculación sexo-afectiva con el vinculo me iba a llevar a la situación en la que terminé. Diría la chaviza "me gusta jugarle al vergas", yo lo sabía pero mi versión 2017 no quería quedarse las ganas de ver que sucedía con ese crush al que le costó dos años olvidar. Soy aferrada, muy aferrada y así terminé enamorándome de algo que, desde el día uno de este blog, sabía. Y luego volteo y me veo escribiendo, y eso me devolvió el vinculo, volver a mis letras con un simple " No sé que pase más adelante pero eres de esas personas que quiero tener en mi vida no dejes de invitarme al teatro..." y otras varias cosas que dijo con respecto al ser pasional que soy cuando de teatro se trata ¿Sabrá que eso se me quedó en la cabeza? Seguro sí, lo he repetido bastante y escribí un texto al respecto. Apenas hace unas semanas acepté que verdaderamente me dolió ser su amiga y verlé en instagram con alguien más me revolvió el estomago un tiempo.

 Entonces decidí estar sola (según yo iba a estarlo cinco años), había alguien que me llamaba la atención pero pensaba que era pasajero. Al final en el trabajo siempre he sido muy cortada porque no voy a hacer amigues, voy a trabajar. Y no me malinterpreten, he conectado con personas muy hermosas allí, desde mi jefa hasta mis hermanas de maquillaje; pero siempre he sido así, la idea de meterme en problemas en el trabajo me provoca muchísima ansiedad así que prefiero la distancia. Pero conforme pasaban las semanas conectaba con más personas y - a este personaje lo vamos a llamar el chico ¿Ok?- el chico me parecía interesante desde el día uno que llegó al canal pero estaba tan enfocada en mi separación y lo que pasaba con el vinculo que, justo, pensaba que había sido solo un pensamiento fugaz. Y entonces las benditas redes sociales hicieron lo suyo. Responder historias, escuchar su trabajo fuera del canal (me hice la más fan de su música pero igual no he compartido nada evidentemente porque ¡que pena!) y platicar... no platicaba tanto con alguien desde no sé ¿los quince años? y a ratos platicar hasta me curaba el insomnio. Lamentablemente la comunicación me falló aquí porque decirle a alguien que te gusta no debería ser más que eso ¿no? No esperaba un novio porque ni siquiera me vinculo de esa manera, ni siquiera estoy enamorada pero no quise profundizar en el tema porque ¿para qué? Antes me había comentado que no estaba en mood y está bien pero sentía que no podía quedarme sintiendo eso sin decir nada. Tal vez fue muy egoísta de mi parte y solo le dije lo que supongo quería escuchar, que no iba a insistir pero es que ¿en qué iba a insistir si ni siquiera esperaba algo? Ahí es donde pienso que pude pisar el freno y decírselo pero mi ansiedad me hizo pensar que al final ya estaba todo arruinado.

Y ahora se preguntaran ¿pues qué esperabas entonces? 

Seguir conociéndole, solo eso. Si pasaba algo más, chingon, si no no pasaba nada (es justo lo que sucede ahora, nada). Y parecía muy estúpido sentirme triste porque obviamente se generó una distancia y está bien, pero eso no significaba que no me dolería ya no tener con quien platicar sobre mi día, sobre su día, compartir cosas sobre este proceso que estoy pasando sin sentirme juzgada de alguna manera, leerle sobre procesos que él está pasando o solo recibir imágenes random de sillas increíbles y hablar de mi mudanza. Y súmenle la idea de ser la persona incomoda... detesto serlo, ser esa persona que no te quieres topar. 

Hace unos días pensaba que eso es lo que quiero de un futuro alguien. Volver a sentir tanto pero permitirme conocerle, darle el tiempo. Que se permita conocer desde mis partes más vulnerables hasta poder hablarle de las aventuras de Alo y que se ría conmigo de que tengo a la mejor amiga más increíble del mundo. 

Y volví a conectar con mi más reciente obra de teatro.

Se habla muchísimo de que los casi algo duelen más que otras vinculaciones, pero creo que ese algo es desde la expectativa que cada une le pone a esa vinculación. Y por eso en mi texto los llamo "casi nada" porque aunque ambas vinculaciones me dolieron, yo no esperaba nada que ellos no quisiesen, porque las relaciones son así para mi, libres y por mucho que les quiera, que me gusten y haya una conexión maravillosa, si la otra persona no quiere no va a pasar. Y eso no significa que solo debas cortarles de tu vida. Las personas que te aportan debes tenerlas - si te lo permiten- cerquita, porque son pocas con las que nos cruzamos en esta vida. 

Ahora que mi jefa y yo volvimos al canal pensé que con el chico las cosas iban a estar muy incomodas pero no (o eso creo), y sí, verle me mueve cosas (me he sentido orgullosa de que mi ansiedad social no ha hecho de las suyas, según yo), pero me alegra escucharle y hablar de nada con todes mientras estamos ahí. Siendo honesta aún mi cabeza se aferra a no verle como una amistad pero sé que el día que suceda voy a estar bien con eso. Como con el vinculo. 

Soltar no es algo que se me de. Crecí pensando que así como con los sueños de cada une, el amor lo podía todo en las relaciones. No por nada estuve intentando por once años, en nombre del amor, que una relación funcionara. Y aunque tengo seis años trabajando y cuestionándome para que el amor duela menos, para que soltar cueste menos, aquí estoy, tropezando con la misma piedra; pero al menos ahora me queda saber que es con personas que vale la pena tener en mi vida, tal vez no como quisiera pero si como nos permitamos estar. 

Espero un día  puedan ver ese montaje porque creo que es un texto maravilloso que me devolvió a esto, las letras.






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