La vida efímera y el cambio radical

 

Vivo en el mismo departamento pero no es igual.

Duermo en la misma cama, con mis gatos pero con espacio para poder llorar mi ansiedad sin nadie que me diga que no puedo hacerlo.

La vida puede hacer un cambio radical tan solo en dos segundos.

En unas palabras.

En unas acciones.

O en un par de años de miedo y un vaso medio lleno de dolor.

Y después de la serotonina del momento, mi mente se paralizó a una realidad, a una deriva prevista pero no sentida. A un plan que no habíamos puesto en práctica desde que lo pospusimos por amor.

Amor… estoy harta de hacer las cosas por amor romántico y de fingir que quiero hacerlas.

Estoy cansada de cambiar planes, de mover mi vida, de mover mi ser y quedarme perdida mientras me quitan los pedazos que necesitan para sentirse completos.

Quedarme inerte.

Inerte.

Inerte, intentado reconstruirme y recuperar esos pedazos de mi que hoy ya no sé ni cuales son.

Que ya no sé si quiero recuperar.


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