El amor entre mujeres

 

Toda la vida creí que mis únicas amigas para siempre (y a las que no frecuento tanto) solo serían Frida y Paulina. Han sido mis amigas desde los, no sé ¿once años? A una le perdí la pista mucho tiempo y con la otra converso cuando suceden eventos canónicos en mi vida como "casarme" a los 18 años. Mi lugar seguro estos catorce años ha sido Beto (también tengo una obra que lo explica). Por ahora tiene una vida increíble en Canadá, lo extraño desde Enero del 2020, que fue la última vez que lo vi. Pero no me malinterpreten, me pone muy feliz ver que después de tanto está construyendo un capítulo maravilloso en su vida y, aún por dms, sé que cuento con él, que así pasen mil años siempre va a ser mi lugar seguro.  

Pero a lo largo de 26 años añoré esta idea romantizada de "las amigas por siempre", y aunque he estado en muchos círculos, generalmente hay un problema y antes que ser yo, me termino haciendo pequeña para caber en las expectativas de estas amigas. Siempre hay un tema con mi parlanchinería, con mis sueños de broadway, con mis parejas, con mi forma tan desbordada de ser, con mi forma de vestir o con mi cuerpo. Constantes criticas a mi vida. En mi último análisis, antes del actual, mi terapeuta se atrevió a decirme que probablemente tenía que ser menos para no intimidar a estos "pares" ¿No se supone que tengo toda la vida haciendo lo contrario?

Cambié de terapeuta (claramente) y seguí haciéndome las mismas preguntas, ya más consciente de que es algo sistémico... y cómo duele lo sistémico. Al sistema no le fue suficiente con el amor romántico, también tenía que arruinar la amistad con cosas estúpidas como la competencia entre mujeres, los estándares de belleza y la "honestidad brutal" dentro de la misma. Esas amistades que se disfrazan de "es que te digo la verdad porque te quiero" "te digo que eres pendeja porque te quiero" y solo terminan reflejando sus miedos e inseguridades en ti, violentándote constantemente con el gaslighting de "por que te quiero" ¿Y cuándo te vas a tomar el tiempo de escucharme y no darme consejos que no te pedí? ¿Cuándo vas a dejar de pendejearme? ¿Qué pasa con la ternura radical?    

A veces te sientes tan vacía porque das y das y das y solo recibes pura violencia. Pasas 26 años queriendo cambiar quien eres, te callas lo que sientes, soportas las criticas y consejos que no pediste con tal de no estar sola y... estás, no importando nada. Proteges, defiendes y te metes en líos que no deberías porque te enseñaron que una amistad es "incondicional" y te das cuenta, después de mucho que nada tiene que ver contigo. Que las personas dan lo que son y que todo tiene mucho más que ver con elles que contigo. 

Después de enamorarte de una mujer por primera vez y que tus "amigas" del CCH se burlaran de eso porque no eras "intelectualmente" de su nivel. Y entonces te obsesionaste con ser más culta. 

Después de que por más que tratabas de salir de un ciclo de violencia, tus amigos de la banca te violentaron más por seguir ahí aunque tu luchabas con todas tus fuerzas por ya no hacerlo y darte cuenta que no pudiste hasta muchos años después y ninguno de ellos estuvo aquí. 

Después de encontrar un lugar seguro donde tú y tu amiga italiana intentaban superar un par de crushes... para que después por ser buena hija te distanciaras, porque tenías que estar 24/7 enfocada en una universidad donde no querías estar. Volver a las aulas donde todo vuelve a ser sistémico y todes compiten contra todes y te pisotean aunque tú estabas dispuesta a recibir golpes por esa amistad. Donde constantemente extrañabas a Romina y a todes les amigues que habías hecho en conciertos y en los talleres de teatro. 

Después de todo lo que viviste dos años por vivir "con el amor de tu vida", sentirte tan sola y abandonada por ti misma. Agradecí tanto que Romina y algunos otres siguieran ahí para mi. Sobra nombrarles porque he hablado constantemente de elles en otras espacias. 

Después de todo eso supe que sí, mucho tiempo viví creyendo que no merecía esas amistades por ser quien soy, por vivir con un montón de ideas sistémicas de las que una no es consciente hasta mucho después. Y aunque feminista, muchas veces dejé que el sistema me cegara, y competí y odie a las mujeres por hombres y varias estupideces.

 En diciembre pasado, hice un compromiso conmigo y me prometí que sanaría mi relación con las mujeres (con mi mamá cuando estuviera lista, algo que se está dando poco a poco) porque ¿Cómo era posible que en tantos años no pudiera ver que todas vivimos en la carencia de estas relaciones, de este amor por algo fuera de nuestras manos? ¿Por qué pase odiando a otras mujeres por cosas y situaciones que probablemente no tenían que ver conmigo? ¿Por qué odiaba a otras mujeres por la irresponsabilidad de mi ex pareja u otras parejas? ¿Por qué odiar a otras mujeres por estándares que ninguna había impuesto en la otra?

 Me inscribí a un circulo de mujeres dirigido por Julia Didriksson, activista feminista, y allí empezó esta sanación. Todo comenzó por cuestionar mi situación sentimental, a partir de escuchar como la mayoría estaba en el circulo tras haber dejado una relación violenta. Luego, conectando con la mayoría de ellas, principalmente con Andre, Ada, Alo y Betsa. Hicimos un circulo que a la fecha compartimos, aún en la distancia. Cada una vive una vida completamente distinta y abraza otros círculos desde sus ciudades. A pesar de todo, sabemos que contamos la una con la otra. Pero con las dos últimas comparto ciudad, y lamentablemente para ustedes, me van a leer escribiendo muchísimo de ellas en próximas entradas. 

Estar con Alo y Betsa me hace entender ese "amigas para siempre" que quise toda la vida pero diferente, desde una ternura radical de la que aún sigo aprendiendo. A veces creo que comparto con ellas mucha de mi dualidad. Con Alo comparto mucho sobre la vida tan independiente que nos ha tocado vivir desde muy pequeñas, la libertad de ser quienes somos, de sentir y amar mucho y tratar de vivir cada día como si fuera el último, así tengamos que saltar ventanas para hacerlo. Con Betsa comparto la tranquilidad de estar en casa, el redescubrimiento de permitirme sentir y enamorarme después de tanto dolor, esa ansiedad social que constantemente nos ataca y la paz de ser independientes, tener un hogar que es solo tuyo (creo que eso es algo que compartimos las tres). Hablar con ellas es mi parte favorita del día. Escuchar sus aventuras, emocionarme por sus logros en el trabajo, llorar por sus consejos y apapachos cuando no tuve un buen día, estar al pendiente si alguna salió y mandó su ubicación. Acompañarnos en nuestros procesos porque cada una se encuentra en un capítulo diferente de su vida pero en el cual coincidimos porque jamás habíamos podido generar un vinculo como el que estamos construyendo juntas. 

Sé que aún tengo mucho que aprender, mucho que sanar y cuestionar, sobre todo, trabajando en dos industrias en las que a las mujeres nos meten constantemente en la cabeza que somos la competencia de otra y que si la otra brilla tú necesitas brillar más, necesitas ser más sea como sea. Cuando cada una brilla a su manera y cada una es libre de ser.

Por ahora, sé que el amor entre mujeres es revolucionario y necesario para este capítulo de mi vida. 





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